ANÉCDOTAS Y FRASES PARA RECORDAR DE MARÍA

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viernes, 26 de octubre de 2012

Tengo una encantadora "profe" nueva


El otro día mi hija me enseñó cómo hacer algo.  No se trató de un gran descubrimiento, ni nada trascendental. Sencillamente, fue la primera vez.



De todas formas a mí me hizo reflexionar. Desde que ella nació, ha cambiado mi perspectiva sobre algunos temas, he aprendido cosas sobre mí misma que desconocía, pero hasta esta ocasión, mi niña no había adoptado un papel activo en el proceso…
Esta vez fue algo sin gran relevancia, pero a partir de ahora y a medida que vaya creciendo, estoy segura que me enseñará muchas más cosas… Y llegará un día en que se inviertan los papeles, (es ley de vida, ¿no?): ella pasará a ser la profe y yo la alumna…


martes, 16 de octubre de 2012

"Coles de mayores" y amigos imaginarios

Primer día de cole de "mayores": María, (3 años y medio), iba muy contenta. Cuando estábamos llegando, su padre y yo le explicamos que el siguiente edificio era otro cole de niños aún más mayores.
Se lo pasó bien y salió contenta.
Ya por la tarde nos preguntó si al día siguiente podía ir al otro cole... Nos intentó convencer de lo mayor que era. Su argumento: que ya había hecho varias cosas en el cole de mayores. Digo yo que dado que sólo estuvo hora y media, no le daría tiempo a tanto…
Nuestra hija es atómica: ¿Por qué tiene tantísimas ganas de ser mayor? Nuestros intentos de convencerla de que ser "mayor" es aburrido, (porque los mayores tienen que trabajar para ganar dinero), no tienen casi ningún éxito...




Segundo día de cole: “Habemus” amiga imaginaria.
María vino hablando de Flora, una niña que estaba en el cole nuevo,  y que según ella había conocido con Irene, su mejor amiguita de la guardería, en el cole de baile.
Conocemos perfectamente a Irene, pero sabemos perfectamente que no hubo ninguna Flora, y aunque sí hubo sesiones de baile en la guarde, tampoco hubo cole de baile. Como yo ya había leído algún artículo sobre el tema de los amigos imaginarios, no nos preocupamos: De acuerdo con lo leído, que un niño se invente un amigo imaginario, no es bueno ni malo por sí mismo; no es conveniente llevarle la contraria, pero tampoco fomentarlo; sencillamente es signo que el niño intenta hacer frente a algo y demuestra que el niño en cuestión tiene una gran imaginación.
En unos días, y a medida que María iba haciendo nuevas amiguitas en el cole nuevo,  Flora iba desvaneciéndose.  Ahora tan sólo permanece en el nombre de María: Algunas veces dice que se llama María Flora o María Flor; (Si varias personas de su entorno tienen un nombre compuesto: ¿por qué ella no?).

sábado, 13 de octubre de 2012

Retomar el curso

Hola.
Ha pasado el verano, he conseguido llevar a cabo algunos de mis planes: lecturas atrasadas,  aprovechar la buena temperatura para hacer más actividades de ocio con la "family"...  y, como no, parar un momento y fijar prioridades.
Me gustaría hacer muchas cosas: retomar el francés, aprender idiomas nuevos, perfeccionar mis nociones de fotografía, reformular mi blog, pero como ya he dicho anteriormente, no hay demasiado tiempo libre...
Después de tres años trabajando en casa casi exclusivamente, he decidido volver a dar algunas clases fuera para romper con la monotonía del trabajo en casa; no muchas, porque de momento, la primera prioridad en mi lista sigue siendo mi hija. En este momento, ella es mi "alumna" más importante.

Intentaré quitar algo de tiempo para este blog, pero la verdad es que no voy a poder dedicarle el tiempo que me gustaría; no prometo, pues, grandes cosas... tan sólo compartir algunas de mis "historias".

Ha empezado el curso de los críos, y yo, como ellos,  y como tantas otros, retomo también el curso...



Os dejo un par de anécdotas de María, (3 años y medio), de este pasado verano:

Martes, 14 agosto 2012
Yo estaba limpiando en la cocina. Ya sabéis: esas tareas inacabables de las que siempre hay alguna en las casas. Mi hija al verme, se ofreció a ayudar. La dejé escoger lo que quería hacer y optó por limpiar el interior del tambor de la lavadora. Yo, aunque no me parecía en absoluto  necesario, por aquello de dejarla afirmar su independencia, la dejé...
Tengo claro que limpiar la casa no es una de mis tareas favoritas y María pareció llegar a esa conclusión rápidamente. Al día siguiente, dijo que limpiar era aburrido...

Viernes, 24 de agosto 2012
María cogió una pataleta porque la habíamos castigado sin dibujos animados. Cuando está de berrinche, procuramos ignorar su comportamiento: En ese momento, estábamos yo y ella solas en casa, por lo que fui a mi habitación, cerré la puerta,  y la dejé gritar. Vino detrás de mí y, como yo había cerrado la puerta, enfadada, se puso a pegar patadas en la misma. Yo hice un esfuerzo para contenerme y la dejé pegar patadas sin abrirle. Después de un rato golpeando, paró por un momento... Al poco tiempo volvió a empezar, pero el ruido era más fuerte esta vez... Abrí y vi que se había puesto una catiusca en el pie con el que daba patadas...
Simulé estar enfadada y le regañé, pero la verdad es que me hizo un poco de gracia en el fondo: Hay que tener un montón de paciencia con nuestra hija, pero está claro que no tiene un pelo de tonta...





miércoles, 6 de junio de 2012

Tener hermanos mayores y comprar dinero "está tirado"...; 2012, 6 Junio

Ayer, a la hora de leer el cuento, María, nuestra única hija, me informó de algo que yo no sabía. De acuerdo con lo que me dijo, ella es la hermana mayor de una amiguita suya del cole por la que siente especial predilección... No estoy segura de si es una decisión que ha tomado ella sóla o si es algo consensuado con la otra niña... Supongo que es comprensible hasta cierto punto, dado que María es en este momento la mayor de su cole, (aunque sólo tres días mayor que la otra, pero bueno, esa es otra cuestión...).
A continuación me dijo que quería tener una hermana mayor. Con el fin de asegurarme de entender bien, le pregunté si quería un bebé, una hermana pequeñita que luego creciera, pero me dijo que no, que ella quería una hermana mayor que ella... Después de oír sus explicaciones, me quedó muy claro: ya tiene una primita pequeña, va a tener un primito bebé pronto, y lo que quiere es una hermana mayor... Su padre y yo intentamos explicarle que no podía ser...
Sin embargo, no estoy muy segura de que lo entienda perfectamente: Pocos días antes, tras nuestro regreso de una semana de vacaciones en Canarias, nos dijo que quería ir otra vez allí. Cuando su padre le dijo que no teníamos dinero, ella le dió una respuesta rápida y tajante: "Papi, pues compra más"...

sábado, 28 de abril de 2012

Habla orgullosa mamá pato.

Después de varios días de preparación explicándole que el próximo día iba a entrar sola en la piscina porque ya era mayor, llegó el día x, o lo que es lo mismo, su primer día de clase en el segundo nivel: el de pato, (en el que los niños entran sin acompañante en el agua). Cuando estábamos en el coche de camino, María dijo que quería que entrase con ella: no tengo muy claro si se refería al edificio o al vaso de la piscina, por lo que sencillamente le dije que entraría con ella pero que iría a otro sitio a nadar con otros papis y mamis mientras ella nadaba con los niños.
Cuando llegó el momento, entré con ella y la acompañé hasta donde estaba el monitor. Otro monitor informó al nuevo profe de María en este nivel de “patos” que tres niños de “bebés” se incorporaban ese día, María entre ellos.
Quedé un poco sorprendida al ver que los otros niños y niñas parecían unos cuantos años mayores que ella; tan sólo había otro niño que parecía tener su misma edad.
María parecía contenta y pareció olvidarse por completo de mí… Así que me fui a nadar a  una de las calles de natación libre. Básicamente, pasé el tiempo que duró la clase nadando y parando de vez en cuando al final de mi calle, desde donde tenía buena visión de la calle, tres más allá, en que estaban María y sus demás compañeros “patos”.
Tan sólo había un niño del “tamaño” de María, al que no parecía convencer la idea de meterse en el agua… Creo que él era uno de los nuevos. María, por el contrario, estaba encantada… Tenía cinturón, manguitos y además le dieron una tabla durante un momento, con lo que flotar no era problema… Incluso nadaba boca arriba sin problema, algo a lo que se resistía anteriormente estando conmigo en clases del nivel “bebé”.  Además, estaba con niñas mayores, algo que sabemos que le gusta especialmente.
En un determinado momento, el monitor les pidió que saliesen  del agua para entrar de nuevo saltando, por lo que hicieron cola… María destacaba en el grupo por ser la más pequeñita en altura con diferencia; (conste que, de acuerdo con todos, incluida su pediatra, es alta para su edad). Dos  de las niñas mayores le indicaron empujándola en la espalda suavemente que se pusiese al principio de la cola… Y los niños fueron saltando por turnos… Yo, situada en mi punto de observación, miraba la escena y  sentía orgullo de aquella canija. Cuando, instantes más tardes, estando los niños en el agua, el monitor dijo: “Muy bien, María, es el primer día que estás con nosotros, y lo estás haciendo muy bien”, el orgullo que yo sentía alcanzó su grado álgido…


Aquélla mañana, yo había leído un cuento en el cole de María para los niños de tres años. Al acabar el cuento, una profesora dijo que yo lo había hecho muy bien y le pidió a los niños que me aplaudiesen. Los niños aplaudieron, pero María se levantó, corrió hacia mí y me dio un gran abrazo. No creo que ella sea consciente, pero supongo que en aquel momento ella estaba también  orgullosa de mí… Sí, todavía está en la etapa en que se enorgullece de sus papis… (Es innecesario decir que sus abrazos son uno de los mejores premios que se me ocurren). 

Me satisface enormemente este sentimiento de orgullo que yo, como madre, siento por ella en algunos momentos… Y me encanta que ella parezca enorgullecerse de sus papis a veces. Este orgullo es experimentado por todos los padres y niños de la edad de María; para algunas personas puede que no sea nada extraordinario, pero para mí, (y creo que para todos los padres), es un sentimiento muy especial y totalmente insustituible…

Así pues, no tengo reparos en autoproclamarme: “Orgullosa mamá pato”.


Fotografía (móvil): Elena Sánchez




viernes, 13 de abril de 2012

María ya vuela sola; 2 de abril de 2012


Hace aproximadamente un año decidimos llevar a María a la piscina para que empezara a familiarizarse con el agua. Resultó que disfrutaba con la actividad, sobre todo con la autonomía que le suponía flotar y moverse ella por el agua (con la ayuda de manguitos y similares), así que seguimos llevándola.
En esta primera etapa se nos pedía que alguien entrase con ella en el agua, y eso hicimos. Normalmente la llevaba mamá y alguna vez papá. La verdad es que papá y mamá también disfrutaban con la actividad.

Algún día, espero, bromearémos contándole cómo reaccionó al desnudo en los vestuarios: en un principio se quedaba mirando muy atenta e incluso, cómo no, hacía preguntas muy indiscretas sobre lo que veía, con las que había que lidiar de la mejor forma posible… (Afortunadamente, la gente es comprensiva con la “indiscreción” infantil). Al vestuario femenino se acostumbró pronto; el vestuario masculino le resultó más interesante, quizá porque fue menos veces: digamos que la palabra “pilila” sonó varias veces en su boca, y algunas veces muy, muy alto…

El otro día nos llamaron de la piscina: Como María ya  tiene la edad y ha alcanzado los objetivos del primer nivel, a partir de ahora pasa al siguiente, en el que ya entra sola en el agua. Cuando llamaron,  contesté yo la llamada y lo especificaron: “A partir de ahora, entra ya sola”. Sé que parecerá tontería, pero sentí como un pellizquito en el corazón: por primera vez me sentí apartada de su vida…

Hasta ahora hubo varios momentos en que se evidenciaba que se hace mayor: ropa que quedaba pequeña, abandono del chupete, abandono del pañal, mayor autonomía… Pero en esas cosas, éramos papá y mamá los que íbamos marcando. Por primera vez, es otro el que marca, el que dice: “ya no más”…


El próximo día entrará en la piscina sin nadie… María ya es mayor y vuela sola.













(Fotografía: Elena Sánchez).

sábado, 24 de marzo de 2012

“Hací lo que me dijiste, pero no quería hacerlo”; 2012, marzo


Últimamente María está pasando por una etapa muy marcada de oposición. Es normal dado el momento de desarrollo en que está, pero la verdad, resulta un poco cansado el ver como se opone por sistema, rechazando a veces cosas que sabemos con certeza le gustan.

Hace unos días, un tanto desesperadilla ya por tanta oposición y rebeldía, leí ávidamente el artículo de Babycenter recogido en la anterior entrada. Tenía que ir a buscarla al colegio y allá me fui, dispuesta a poner en práctica lo leído y a no perder la paciencia pasase lo que pasase…
El recorrido del colegio a casa, que lleva normalmente veinticinco minutos andando, nos llevó una hora: María se paraba en todos los escaparates, con cualquier cosita que veía en el suelo, con las plantas de los jardines, se quedaba mirando la gente que pasaba, etc., etc. Aún así, decidí llevarla un rato a un parque situado al lado de casa. Cuando estábamos llegando, empezaba a oscurecer y a hacer un poco de frío, por lo que le pedí que  se pusiese la chaqueta. Inmediatamente se fijó en los niños que no tenían chaquetas. Yo le señalé que había niños que sí estaban abrigados y, que si no se abrigaba, teníamos que irnos para casa porque hacía frío. Se puso la chaqueta a regañadientes y un instante después, se tumbó en el suelo boca abajo. Me quedé perpleja, pero no le dije nada; siguiendo en mi intento por poner en práctica lo leído, esperé a que se levantara y cuando ya lo había hecho, le pregunté por qué se había tumbado así. Su respuesta fue: “Porque “hací” (hice)  lo que me dijiste, pero no quería hacerlo”…
Un poquito más tarde, cuando le dije que era hora de irse para casa, volvió a acostarse en el suelo boca abajo… Esta vez se tumbó sobre tierra… De nuevo, me quedé callada sin decirle nada y esperé a que se incorporase… Se levantó con la cara manchada y escupiendo tierra… Me contuve para no reñirle, y simplemente le expliqué que eso era lo que pasaba si se tiraba así en el suelo…

No ha vuelto a tirarse boca abajo y con la boca abierta, (aunque sí de otras formas). Demostrado: Esta niña ha heredado toda la terquedad de sus padres…

sábado, 10 de marzo de 2012

Algunas cosas que tiene el ser mamá; 2012, 9 marzo


Hoy estuve de cumpleaños. Nunca pensé que tener un hijo me valdría para recuperar la costumbre ya olvidada de apagar las velas del pastel de cumpleaños, y de apagarlas una y otra vez con ayuda de la niña (las encendemos para cantar la canción de cumple en los tres idiomas en que nos movemos). Por cierto, si no me ando con cuidado, no me deja ni una sola para apagar yo... Pero bueno, que mi tarta de cumpleaños se acabe convirtiendo en su tarta de cumpleaños, me lo ha compensado sobradamente al decirme: "Eres la mejor mami del mundo". No, por supuesto, no me lo creo, (sé que mi hija es una experta en camelar al personal), pero la verdad, me encanta que me lo diga de todas formas...

Otro aspecto positivo de tener una hija bastante autónoma ya, es que por las mañanas me despierta ella antes de que lo haga el despertador... Cuando he dormido bien, me encanta ser despertada por esa personita pequeña... Cuando no, (como esas noches en que nos despierta varias veces por motivos varios), no resulta tan agradable, pero sigo prefiriendo la personita pequeña al despertador...

sábado, 3 de marzo de 2012

3 años, 1 mes y 6 días: Primera pregunta sobre sexo; 2012, 2 marzo


Esta noche antes de acostarse, María escogió: “When I was born”, (Cuando nací), de Tate Publishing. El libro, escrito en 1º persona, recoge las palabras de un niño que cuenta cómo antes de nacer desconocía una serie de cosas que ha ido descubriendo poquito a poco. Su comienzo traducido es: “Cuando nací, no había visto nada; tan sólo la oscuridad de la barriguita de mi mamá”. Después de leer este inicio, nos pusimos a hablar sobre cómo de grande era María cuando nació. Yo le mostré cómo de grande era abriendo los brazos y María jugó a decir varios tamaños, que yo iba comentando. Primero escogió un tamaño de un metro aproximadamente, después uno más pequeño, hasta que indicó con dos dedos el tamaño de un guisante. Al indicarle yo de nuevo con los brazos qué tamaño tenía al nacer y al decirle que cuando tenía el tamaño tipo “guisante”,  estaba en la barriga de mamá, llegó la pregunta que sabía que llegaría algún día (pero que no pensé sería tan pronto): ¿Y cómo entré?. De nuevo, apliqué lo leído en algún artículo,  (respuestas sencillas para preguntas difíciles), no sin vacilar durante unos segundos: “una cosita pequeña de mamá se juntó con una cosita pequeña de papá” y empezó a crecer y a hacerse más grande… En mi fuero interno estaba deseando que no hubiese más preguntas, y afortunadamente, no las hubo: se dio por satisfecha y continuamos leyendo y comentando el libro…
Al  contarle la anécdota poco después a mi marido, éste rió y dijo: ¿ya?
Los dos estamos de acuerdo: Un poco pronto para empezar a hablar de sexo, ¿no?

domingo, 19 de febrero de 2012

Retrospectiva: Los terribles cólicos


Durante los primeros meses, lo peor fueron, como en el caso de tantos padres, los tan merecidamente temidos cólicos del lactante, para los que, por nuestra experiencia, parece no haber mucho remedio realmente efectivo.  A pesar del escepticismo de nuestra pediatra,  la desesperación nos llevó a probar los diferentes remedios que nos recomendaron padres más experimentados que nosotros. De esa época recuerdo eso sobre todo: la impotencia de ver y oír a la niña llorando desconsoladamente durante un tiempo que se hacía interminable, sobre todo por la tarde-noche, a veces los dos juntos, a veces alternándonos para intentar proporcionarle alivio de alguna forma… y el descanso que sentíamos cuando por fin la pobrecita se callaba y se dormía… La niña nació en enero y los terribles cólicos fueron disminuyendo poco a poco hasta que finalmente cesaron cerca del verano.
Nota para los que váis a ser papis próximamente: a nosotros, lo que mejor nos funcionaba era el proporcionarle calor en la barriguita, (utilizábamos bolsas de semillas que se calientan en el microondas); a veces masajearle en sentido circular la barriguita y, finalmente,  mantenerla en, y alternar,  las posturas recomendadas para proporcionar alivio a los bebés en esta etapa.

sábado, 4 de febrero de 2012

¡Pero que presumida eres, María…!; 2012, 4 febrero


Año pasado: Durante un fin de semana en casa de mi hermana Bea y su marido, hubo primero sesión de complementos: la niña acabó cubierta de collares y horquillas. Además,  el no va más: mi hermana la maquilló. María estaba encantada pero no se estaba quieta, por lo que mi hermana no acabó “el trabajo” y  el maquillaje duró poco...
Unos días más tarde en casa, para entretenerla le pregunté si quería pintarse otra vez. Contentísima, contestó que sí, por lo que  quité mi maquillaje y pinturas suyas compradas para los festivales. Empecé a maquillarla, pero acabé cediendo y dejándola pintarse a sí misma. Resultado: acabó pintarrajeada hasta el punto de que al tocar la ropa, el sofá, etc. manchaba todo.  Decidí borrarle la cara, pero no quería: ¡Que gritos, se enteró todo el edificio!

Desde entonces, ha pedido pintarse la cara un montón de veces: ¡menos mal que lo que prefiere son mariposas, y no maquillaje de fiesta!.

Más recientemente: Fuimos a hacer una visita a unos tíos míos. Mi tía tenía las uñas pintadas en un tono rosa clarito. María, que está en la época del “todo rosa o violeta” y que llevaba mucho tiempo queriendo pintarse las uñas, a pesar de que a sus papis no les hacía mucha gracia…, se fijó rápidamente en la uñas de tía Visita. Mami y papi habían acordado claudicar ante tanta insistencia de la niña,  y finalmente, le sugerí a mi tía que, si quería hacerle un regalazo, se las pintase… ¡Dios!, lo sorprendida que me quedé viendo lo quietecita que estaba durante el proceso y los minutos siguientes… Hubo que decirle que ya podía mover los dedos… Y creedme, estarse quieta en mi hija, es muy, muy, raro…
Desde entonces, ya se ha pintado las uñas varias veces: algunas veces la abuela, incluso mamá (los Reyes Magos trajeron esmalte de uñas para pintarse mamí y María, si ésta última se porta bien...).
Últimamente: En esta época hace frío, y de vez en cuando cuando los labios se le empiezan a cuartear, le echo un protector labial: no barra de labios con color, sólo protector labial incoloro... Da igual, pone boquita de piñón, y pasa un rato sin hablar… No importa que le hablen, durante un ratito, ella no puede hablar porque tiene “los labios pintados”.
Y podría contar mucho más… (¡que "miedecito" nos entra a su padre y a mí, cuando adopta posturistas tipo "Barbie" delante del espejo, o incluso sin estar delante del espejo!), pero dejemos el tema aquí…

miércoles, 1 de febrero de 2012

"No quise jugar con ese niño, porque dice "ostras"; 2012, 1 febrero

Después de casi dos semanas sin ir por haber estar enferma, María se reincorporó hoy al "cole". Estuvo poco tiempo, pero salió muy contenta diciendo que había jugado con muchos niños. Por lo visto, había jugado "a correr", (estoy casi segura de que la iniciativa partió de ella en ese juego) y a disfrazarse... Nos dijo los nombres de los compis con los que jugó. Eso sí, dijo que no había querido jugar con un compi, (se dice el pecado, pero no el pecador), porque dice "ostras". Según la niña, las profes le riñen porque dice "ostras". Nos hizo gracia. No tenemos claro si la niña entendió mal la palabra o si las profes dicen efectivamente "ostras", en un intento de "despistar" a los que no conocen la otra palabreja. En cualquier caso: "Gracias, profes por no dejar que los niños digan "ostras" en el cole.

martes, 31 de enero de 2012

“Vamos a buscar a las chicas perdidas”: 2011, 11 diciembre


Una de mis hermanas, yo y la niña estábamos de visita en la aldea de mi padre, en casa de mis tíos: Como hacía frío,  mi hermana y la niña se fueron para casa con el resto de la familia,  pero yo me quedé charlando con mi tía mientras ésta trabajaba.
De allí a un buen rato apareció la niña, acompañada de varias personas, en donde estábamos nosotros. La novia de mi primo, una chica jovencita, me dijo que María acababa de decir: "Vamos a buscar a las chicas perdidas".  Tiene cierta gracia, creo yo, puesto que se refería a mi tía Visita, de en torno 55 años, y a mí, que ya cumplí los 40…

domingo, 29 de enero de 2012

Me estoy quedando desfasada...; 2012, 28 enero

Esta mañana cuando se vestía, María me dijo que quería hacerse un dibujo en el brazo de los que habíamos visto en la tienda... Se refería a una tienda de tatuajes y el dibujo era, claro, un tatuaje...
Intenté explicarle que esos dibujos no se pueden quitar, y que de todas maneras, a veces ni siquiera son bonitos... pero mientras lo hacía, tuve la impresión, de que mis argumentos no le resultaban muy convincentes...
Más tarde, cuando volvíamos para casa, vimos a una señora de cierta edad ya, con el pelo totalmente azul... María, (que sigue sin hacerme caso cuando le digo que no debemos señalar a las personas), la señaló justo cuando nos cruzábamos con ella al tiempo que exclamaba en un tono de voz bastante alto: "Mira, mamá, tiene el pelo azul". Yo le contesté, cuando ya dejáramos a la señora atrás,  que a mí no me gustaba y ella matizó: "No, yo lo prefiero rosa". No es la primera vez que lo dice. Se nota la influencia de las series televisivas...


Empiezo a creer que quizá vaya a tener una hija adolescente con el pelo rosa y algún tatuaje...

jueves, 26 de enero de 2012

Restrospectiva: El primer biberón


Sé que le pasa a muchos padres primerizos: En nuestro caso, el día que volvimos a casa del hospital con la niña fue un tanto estresante. Llegamos un día a última hora, cuando era su hora de comer. Habíamos decorado la habitación de la cría: estaba pintada en color azul claro y habíamos dibujado  nubes, el sol, globos que se iban volando… Teníamos la ropa y todos los accesorios listos, y perfectamente colocados en sus sitios. Sin embargo,  dado que el parto se había adelantado un par de semanas, no nos había dado tiempo a aprender cómo se preparaban los biberones. Recuerdo que llegamos a casa con la niña y mi madre, que nos acompañó en el coche. Mis suegros nos ayudaron yendo a la farmacia a por algunas cosas, tras lo que se despidieron. ¿Sabéis lo interminable que se puede hacer la preparación de un biberón cuando nunca antes lo has hecho y no tienes ni idea de cantidades, oyes a la cría llorar desesperadamente por el hambre y tu madre te “amenaza” con llevarse a la niña para su casa si no le das pronto de comer?. ¡Uf!. Por supuesto, mejoramos mucho el proceso de preparación de biberones, pero aquel primero fue terrible…


domingo, 22 de enero de 2012

“Papi, había niños en bolas”; 2011, 10 diciembre

Frase que María le dijo a su padre,  cuando volvimos a casa ella y yo después de un paseo por un centro comercial cercano a casa. Su padre se preguntó a qué se podía estar refiriendo la cría, si habría visto niños desnudos en algún sitio…
Tengo que decir que lo que la niña decía era totalmente cierto, (considerando sus palabras en sentido literal):
Habíamos visto en el centro comercial una atracción en que los niños se metían dentro de bolas muy grandes de un material transparente y aparentemente plástico  que eran infladas y arrojadas a una gran piscina… En otras palabras, papi no tenía por qué preocuparse...


miércoles, 18 de enero de 2012

¡Pero qué despistados son Papá Noel y los Reyes Magos…!: 2011, Navidades

“Papá Noel se ha hecho daño”: lo que dijo María con semblante preocupado tras ver como Papá Noel daba un pequeño traspiés después de dejar los regalos y se iba corriendo un poco encorvado. (Este año tuvimos mucha suerte: Papá Noel se dejó ver por unos segundos en Nochebuena en casa de mis padres, donde estábamos cenando…). Su preocupación era real: se quedó mirando el sitio por el que se fuera  y tardó un rato en centrarse en los juguetes que le dejara…

"Papá Noel se olvidó del espejo": María, (que tiene habitación nueva desde hace poco, pero en la que sus padres “osaron” olvidar poner un espejo), pidió un “espejo rosa” a Papá Noel y los Reyes.  Le explicamos que probablemente todos ellos habían hablado y decidido que el espejo lo trajesen los Reyes, (como vosotros ya sabéis, Papá Noel y los Reyes reparten el trabajo porque hay muchos niños...),  y que los Reyes venían unos días más tarde… Efectivamente, los Reyes pasaron al poco tiempo y dejaron un espejo… aunque una de las primeras observaciones de María es que no era rosa…

lunes, 9 de enero de 2012

"Porque tú no me entiendes"; 2012, 8 de enero

Esta tarde, mientras intentaba convencer a su padre de que le cediese el mando de la tele, María pronunció esa frase. No pudimos evitar reírnos, teniendo en cuenta que aún no ha hecho los tres años. Yo, que peco un poco de adelantarme a los sucesos, no pude evitar pensar: "Si empieza a decir eso con dos años, ¿qué nos espera cuándo lleguemos a la adolescencia?...

domingo, 18 de diciembre de 2011

La felicidad es correr muy, muy rápido con tus amiguitas de la mano...; 2011, 14 de diciembre

María está en el último curso del 1º ciclo de infantil. Anteayer la llevé, como siempre, al “cole” y llevamos a cabo una vez más, la rutina de todos los días: quitar abrigo, dejar sólo prendas ligeras por la alta temperatura, poner mandilón y dar beso o abrazo de despedida (recibir el uno o el otro, y alguna vez no recibir nada, depende de su afán por incorporarse a la actividad que estén realizando los demás niños). Dado que ese día, esta servidora tenía que realizar varios desplazamientos, habíamos ido en coche. Para volver al mismo, deshice el recorrido: rodeé el edificio, y tomé el camino paralelo al gran patio interior del recinto. La pared del patio está acristalada en su gran parte, por lo que éste se puede ver desde fuera. Reconocí enseguida a los niños de la clase de María. Obviamente, en el breve intervalo transcurrido desde nuestra despedida, había llegado el turno de salir al patio a los de su clase. Cuando llegaba al final de la cristalera, distinguí a mi hija en el medio de dos niñas. Las tres estaban agarradas de las manos: una, (su “mejor amiga” desde hace mucho); la otra (era “mala” el año pasado porque “pegaba”, pero este año “ya no pega y es su amiga también”). No pude evitar parar y girarme para mirar: Las tres sonreían y gritaban exultantes mientras atravesaban el patio a todo correr sin soltarse. Fijé mi atención en la expresión de María… (Un inciso: A María le encanta correr desde siempre, pero por seguridad no se lo dejamos hacer, ni con la frecuencia ni a la velocidad que le gustaría; además, desde hace poco, le encanta interactuar y jugar con niños de su edad). No pude evitar sonreír: La cara de mi hija era el reflejo de lo que debe ser la felicidad… Correr tan rápido con sus “mejores amigas” agarradas de las manos: ¡qué maravilla!.
Rememorándolo ahora, no puedo evitar pensar: ¡Qué pena hacerse mayores!, y sobre todo: ¡que pena que dejemos de buscar la felicidad en cosas intrascendentes!... Bueno, rectifico: ¡qué pena que nos esforcemos en buscar satisfacción en cosas materiales o supuestamente importantes!. Para mí, después de muchas vivencias, la auténtica felicidad está en cosas pequeñitas, en cosas con escaso valor en términos económicos y que no cotizan en bolsa…

domingo, 11 de diciembre de 2011

“Papi, ven pronto; 2011, 10 diciembre

Esta mañana, sábado, mi marido salió de casa a hacer unas gestiones. Estando fuera, María recordó que quería coger la chocolatina de hoy en el calendario de adviento. Ese calendario se lo regalaron y decidimos utilizarlo como forma de motivación para que desayune, se vista y se lave los dientes sin eternizarse: es decir, puede abrir la ventana del calendario y coger la correspondiente chocolatina si ha hecho las cosas en un período de tiempo razonable. Como su papá la había cuidado por la mañana, le dije que tenía que preguntarle a él si podía cogerla. Ni corta ni perezosa, abrió la puerta de la calle y grito: “Papi, ven pronto”; como podéis imaginar, su papá estaba bastante lejos y no podía oírla y así se lo dije. De allí a un rato como papi tardaba, volvió a repetir la operación: de nuevo abrió la puerta y gritó: “Papi, ven pronto”. Yo decidí sin decirle nada, echar la palanca de seguridad que tenemos para impedir que pudiese abrir la puerta del todo y salir de casa sin que me diese cuenta.
De allí a un rato, la veo coger su sillita pequeña, ponerse de pie en ella y quitar la palanca. Al darse la vuelta, me encontró mirando para ella y me dijo a modo de recriminación: “Así papi no puede entrar”. Y de nuevo abrió la puerta y volvió a gritar lo mismo.
Como la había visto por primera vez a ella sóla quitar la palanca de seguridad, me asaltó la duda de si era realmente ingenua y no se daba cuenta de que papi no la oía, o si sencillamente buscaba salirse, una vez más, con la suya. Decidí dejarlo correr… Papi, aunque no la había oído, vino pronto y sí, le dejó coger la chocolatina.